Bogotá, 2 de octubre de 2026. A las 6:00 de la mañana, cuando la ciudad apenas despertaba, un bus salió de A Voz Academia con talleristas, voluntarios, micrófonos, cuentos y maletas llenas de ropa térmica. El destino estaba a más de 3.000 metros de altura, en el borde rural de Bogotá: Quiba, en Ciudad Bolívar. Así empezó la séptima edición del Festival Iberoamericano de la Voz Viva Voz, no en un auditorio, sino en el territorio, con Talento Semilla, su misión social.

Subir para mirar distinto
El itinerario se cumplió al minuto: llegada al Portal Tunal, ascenso en el TransMiCable hasta la estación Mirador del Paraíso y, desde allí, camino de vereda hasta Quiba Alta. Desde las cabinas, los barrios de Ciudad Bolívar se ven como un tapiz de colores que trepa la montaña. Arriba esperaban murales, una biblioteca con escaleras que suenan a piano y una comunidad que llevaba semanas preparando la visita.



La tallerista Sandra Vergara, que hizo el recorrido de reconocimiento un mes antes, lo había anticipado:
«Encontrarse con que esas zonas que uno las imagina tan hostiles, tan deterioradas, la verdad, ha llegado a un desarrollo. Falta muchísimo por hacer, es real. Pero yo, gratamente sorprendida, vi mucho desarrollo, vi infraestructura, vi poblaciones muy trabajadoras, pero con deseos también de progresar».
— Sandra Vergara, tallerista de Talento Semilla
Un colegio entero abrió sus aulas
En el Colegio Rural Quiba Alta, el festival llegó de la mano del programa de lectura PILEO, «Páginas que cambian vidas». El colegio preparó su propio cronograma bajo el lema «La voz viva de la cultura»: descanso a las 9:00, desplazamiento a los salones, talleres en aula desde las 9:40 y, a las 10:30, un acto cultural en el patio interno.

Cada salón tuvo su propio universo:
- «Mi cuento, mi voz», con Amanda del Pilar Acosta Córdoba.
- «Pequeños actores, grandes sonidos», con El Club de la Voz.
- «Clownación», con Daniel Castellanos.
- «Voces y personajes», con Gabriel Ruiz.
- «Historias para todos: leer, crear y compartir», con Lady Carolina Álvarez.
- Clase magistral A Voz: «La voz como instrumento de expresión», con docentes de A Voz Academia.

En los salones hubo cuentos inventados entre todos —un tiburón que salía a cazar peces, un perro, una vaca y unos pollitos que se negaban a irse—, máscaras, ejercicios de respiración y, sobre todo, micrófonos. Para muchos niños y niñas era la primera vez que escuchaban su propia voz amplificada.



«Hacerles darse cuenta de que ellos tienen una voz y que su voz sirve para algo».
— Gabriel Ruiz, tallerista de «Voces y personajes»
Cuatro comunidades, una misma semilla
La jornada no se quedó en el colegio. El equipo se repartió entre cuatro sedes y comunidades aliadas: la población escolarizada de primaria y bachillerato de Quiba; los niños, niñas y jóvenes de 5 a 17 años de la Fundación Cigarra, en El Paraíso; los mayores de 70 años de Abuelitos con Maye, y las madres cuidadoras de la Fundación Oasis. Hubo historias de vida, risas, memoria y una pregunta que se repitió en cada sede: ¿qué tienes tú para decir?


«Hay muchas Bogotás»
La jornada del 2 de octubre empezó a construirse el 4 de septiembre, con una visita de reconocimiento en la que el equipo recorrió la ruta, conoció el colegio y compartió con los jóvenes de la sinfónica de la Fundación Cigarra, que incluso hicieron un pequeño reportaje periodístico entrevistándose entre ellos. Después de esa visita, los talleristas compartieron lo que se llevaron.

«Creo que es algo que debería hacer toda la gente en Bogotá, darse cuenta que la Bogotá que uno vive es muy diferente a la del vecino, a la del amigo (…). Hay muchas, muchas Bogotás totalmente diferentes a la de uno. (…) Creo que el entender las diferencias de ciudad nos permite entender las diferencias de personas».
— Gabriel Ruiz
Diana Blue, líder de Talento Semilla, viaja cuatro horas desde Chía para llegar a estas comunidades, con las que tiene un vínculo de años. Uno de los niños de la Fundación Cigarra, de siete años, le hizo ver el lugar desde donde mira cada uno:
«Me hizo hacer una catarsis profunda (…) en que nos quejamos tanto por todo y por nada. Porque llovió, porque hizo sol (…) y no estamos más pendientes de que tenemos todo, de que tenemos absolutamente todo».
— Diana Blue, líder de Talento Semilla
Quienes sembraron
Detrás de la jornada hay una convocatoria abierta a estudiantes, egresados, docentes, locutores, actores de voz, comunicadores y gestores culturales. En agosto se dio a conocer la selección oficial: 18 propuestas de Colombia, Ecuador, Venezuela y México, con talleres de oratoria, podcast, cuentería, clown, doblaje, expresión corporal y memoria local. Ellos y ellas pusieron su conocimiento, su tiempo y su voz al servicio de la comunidad, sin cobrar un peso.



Talento Semilla lleva seis años recorriendo Colombia —Suesca, Girardota, Ginebra, San Basilio de Palenque, Guatavita y territorios de Bogotá— con una certeza que se confirmó en Quiba: la voz puede cambiar una vida.
«Un día encantador, mágico, que te renueva, que te fortalece».
— Sandra Vergara

Gracias a la comunidad de Quiba y El Paraíso, al Colegio Rural Quiba Alta, a la Fundación Cigarra, a Abuelitos con Maye, a la Fundación Oasis y a cada tallerista y voluntario. La semilla ya está sembrada.
Sábado 3: talleres online con Camila Peroni y Carmen Fátima · 5 al 7 de octubre: Micrófono Abierto en la Casa A Voz, con entrada libre e inscripción previa.
Talento Semilla es la misión social del Festival Iberoamericano de la Voz Viva Voz, organizado por A Voz Academia de Expresión y Doblaje (Bogotá, Colombia). Si publicas sobre la jornada, menciona a @festivalvivavoz.

